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Filosofía
Tener un departamento de exportación es un asunto bastante caro.
Especialmente porque las (nuevas) ventas en el exterior no son obtenidas
de inmediato. Mucho tiempo de calidad de los gerentes de exportación
se gasta en aviones, hoteles y reuniones interminables.
A menudo se ignora el factor más importante de vender con éxito
en el exterior: visitar a los clientes y poner a su disposición
las muestras de vino que han sido preparadas con tanto cariño en
la bodega. Nuestra filosofía es simple: volver a la base y convencer
a los clientes de la misión de la bodega una y otra vez y evitar
en lo más posible estar en reuniones interminables sobre como se
debería vender el vino. Nosotros, en su lugar, trabajamos codo a
codo con los vendedores de los importadores de nuestros socios.
Salimos a la calle con ellos e informamos a nuestros socios cada
semana ó cada mes sobre los resultados concretos de ventas de sus
vinos obtenidos en los mercados Europeos.
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